viernes, 18 de diciembre de 2015

R.D.C. SI, NO, TAL VEZ



He pasado de estar sentada en el sofá a estar literalmente tirada encima de la cama, con los ojos abiertos como platos mirando a ese oráculo particular que es el techo de mi habitación con la esperanza de que me muestre las respuestas adecuadas a todas mis dudas que son muchas, demasiadas. En las últimas horas, mi cerebro parece una lavadora en el programa de centrifugado, vueltas hacia un lado, vueltas hacia el otro y, lo único que estoy consiguiendo con ello a parte de un terrible dolor de cabeza, es desesperarme.
SI, sé que en algún momento tengo que hablar con Daniel y contarle lo del club, lo malo es que no tengo ni idea de cuando llegará ese momento, porque sinceramente, viendo lo visto, si antes estaba acojonada, ahora lo estoy más, aunque no sé si realmente existe un motivo para sentirme así porque él, NO debería de enfadarse por ello ya que cuando tomé la decisión de solicitar una suscripción en el Lust, entre Daniel y yo, no había ni la más mínima posibilidad de estar juntos. Mi animadversión por él era tan potente que ni de coña hubiera imaginado que tan solo dos meses después estaríamos embarcados en una relación rara y complicada por ser él quien es y, por mi reticencia a enamorarme. Así que TAL VEZ me esté preocupando por algo que realmente no vaya a ocurrir, que solo sea mi cabeza que para no perder la costumbre, le gusta darle demasiadas vueltas a todo para conseguir volverme loca.
Desde que Rebeca salió por la puerta esta madrugada, la casualidad de que Daniel también sea miembro del club al igual que su mejor amigo Oliver Hamilton, osea Hércules, arraiga con fuerza en mi interior. Ha empezado como un simple pensamiento para ir echando raíces en mi cerebro y quedar plantado fuertemente ahí, como un roble. ¿Qué por qué pienso eso? Muy simple, porque hasta no hace poco tiempo los dos amigos hacían todo juntos, por eso mi sorpresa al enterarme de que el hermano de mi amiga estuviera casado nada más y nada menos que con Bella, lo que me lleva a plantearme la siguiente pregunta, ¿qué clase de matrimonio es ése? ¿Será solamente un paripé de cara a la galería? Porque que yo sepa ella solo se acuesta con mujeres en las reuniones, bueno, da igual, lo cierto es que eso precisamente a mi, ni me va ni me viene, no es mi problema y no pienso perder el tiempo cuestionándome algo que no es de mi incumbencia.
Volviendo al tema de Daniel y su posible pertenencia al club. ¿Y si todo este tiempo el también hubiera estado en las mismas reuniones que yo? ¿Y si de en lugar de Hércules fuera él con quién me hubiera acostado mi primera vez? ¿Lo hubiera reconocido? Probablemente no, aquel día estaba demasiado nerviosa, pero, ¿y él a mi? Joder, ¿en serio estoy planteándome que exista la posibilidad de que mi “pitufo gruñón” sea miembro del “Lust”? Pues va a ser que si. ¿Podría averiguarlo de alguna manera? Supongo que si, que hay una manera. Que Rebeca le pregunte discretamente a su hermano si a parte de él y de su esposa, hay en el club algún conocido más y de quién se trata. Sonrío al imaginarme a mi amiga en plan detective privado, conociéndola, es capaz de traerme hasta el número de identificación. Dios, creo que el no haber pegado ojo en toda la noche, está haciéndome empezar a desvariar. Seguro que si consiguiera dormir unas pocas horas y descansar, lo vería todo desde otra perspectiva y, me daría cuenta de que nada es tan complicado como parece. Tengo que intentar relajarme de alguna manera y dejar de pensar, pero, ¿cómo lo hago?
Para empezar, voy al cuarto de baño y, pongo la bañera a cargar, me vendrá bien sumergirme en agua muy caliente para desentumecer los músculos de mi cuerpo, quizá así consiga liberar toda la tensión que se ha acumulado en éstos durante la noche. Una hora después, con los dedos de los pies y de la manos arrugados como uvas pasas, salgo del agua y me pongo un pijama. Voy a la cocina y me preparo una infusión doble de esas que llevan varias clases de hierbas. Me la tomo de pie, apoyada en la encimera de la cocina mientras leo un mensaje que me ha llegado de Daniel hace un rato.
«Buenos días nena, no he querido llamarte por si aún estás dormida. Llámame en cuanto leas el mensaje. Tengo ganas de oír tu voz. Ayer te eché mucho de menos»
«Ayyy Daniel, si tu supieras...—pienso». Marco su número de teléfono, yo también le he echado muchísimo de menos, y eso que solo hemos pasado separados unas pocas horas. No quiero ni pensar en lunes cuando él se vaya a San Francisco y yo me quede aquí. Si con unas pocas horas ya me siento así, ¿cómo voy a sentirme cuando esté sin verlo cinco días?
Hola—digo en cuanto oigo su voz al otro lado de la línea.
Hola nena, ¿qué tal? ¿Se alargó mucho la noche de chicas?
Estoy bien, agotada y muerta de sueño, porque si, la noche de chicas se alargó demasiado y, después al estar despejada no he podido dormir, y ahora estoy que me caigo de sueño. ¿Qué tal tu? ¿Estuvisteis hasta muy tarde en la cervecería?
No sé lo demás, pero yo no. Cuando hablé contigo por última vez, me fui a casa. Si me hubieras dejado ir a dormir contigo…
Daniel, no podía dejar que vinieras. Rebeca necesitaba desahogarse, y contigo pululando por aquí, no hubiera sido lo mismo.
Ya bueno… ¿Por qué no me llamaste cuando ella se fue?
Porque eran más de las seis, era muy tarde para hacerte venir ¿no crees?
Pues no me hubiera importado para nada levantarme a esa hora de mi cama para ir a meterme en la tuya…
¿Estás molesto por qué no deje que ayer vinieras a dormir conmigo?
No nena, solo estoy dejando claro mientras seas tu la que me llame, siempre estaré disponible sea la hora que sea.
Gracias. Lo tendré en cuenta…
¿Qué vas a hacer ahora?
Pues voy a meterme en la cama e intentaré dormir un poco, estoy molida.
¿Cuánto será un poco? Tengo muchas ganas de verte nena.
Pues no lo sé Daniel…
¿Me llamarás en cuanto te despiertes?—Me dice con voz melosa.
Por supuesto. Será lo primero que haga en cuanto abra los ojos.
Pues estaré esperando impaciente…
Luego hablamos ¿vale?—Y sin más cuelgo. ¿Por qué tengo la sensación de estar siendo desleal con él? Hago a un lado la respuesta, si en estos momentos me paro a escucharla, todos los malos pensamientos empezarán de nuevo. Me acuesto en mi cama, no sin antes quitarle el sonido al teléfono. No quiero ni necesito que nadie me moleste. Solo quiero cerrar los ojos y dormir profundamente.

Bastantes horas más tarde, tantas que vuelve a ser por la noche, y no, no he dormido hasta ahora, me encuentro en mi cama observando como Daniel duerme. Parece que el estar así, contemplándole después de haber tenido una buena ración de sexo, se ha vuelto una costumbre para mi. Estoy inquieta y molesta conmigo misma. Desde luego el haber tomado la decisión de dejar de momento las cosas como están no ha servido para nada, porque mi conciencia no para de recordarme una y otra vez que estoy metida en un buen lío. Por suerte para mi, ésta me ha dado un respiro en cuanto mi “pitufo gruñón” entró por la puerta esta tarde con la idea de llevarme al teatro a ver un musical y después a cenar. Sólo ahora, en la oscuridad de mi cuarto, mis miedos y temores vuelven a mi después de haberme dado una tregua.
También he pensado en lo extraño de haber visto a Bruce en el restaurante donde Daniel me llevó a cenar y, que ni siquiera se haya dignado a venir a saludar, ya no digo a mi, que al fin y al cabo para él no soy más que la directora ejecutiva de D&D, pero ¿por qué no saludar a su hermano? Algo me dice que era por estar en mi compañía, ya sabemos todos lo que piensa él respecto a las relaciones no profesionales. Lo vi en cuanto me senté a la mesa, la mirada de desdén que me dedico me dejó clavada en la silla, pero solo fue un momento porque al recordar la clase de persona que es, enseguida me vine arriba y le devolví la mirada, consiguiendo con ello que no tardara ni dos segundos en mirar hacia otro lado. En ese momento, no le di la mayor importancia, pero claro, ahora, veo con total claridad que mi situación no hace más que empeorar a pasos agigantados. No sé exactamente cuánto tardará Bruce en meter sus tentáculos donde nadie le llama, pero que los meterá lo tengo clarísimo. Que consiga o no algo con ello, no tengo ni la menor idea, pero no me quita nadie de la cabeza que de alguna manera intentará complicarnos la vida, aunque una de las partes afectadas sea su hermano. A todo esto, Daniel ni cuenta se dio de nuestro cruce de miradas, y por supuesto, yo mantuve la boca cerrada por si acaso.
Una vez terminada la cena, caminamos cogidos de la mano hasta el teatro. La experiencia de ver un musical en directo me encantó. Como en casi todo desde que salgo con Daniel, era la primera vez que acudía a un espectáculo de esa envergadura. Y digo envergadura porque por lo visto era el estreno y aquello estaba lleno de gente muy, muy conocida. Menos mal que sin saberlo, iba vestida para la ocasión, porque de no haber sido así, me hubiera largado a casa con tal de no dejar en evidencia a mi chico. El musical duró aproximadamente dos horas, y en cuanto terminó, fuimos a un pub bastante conocido a tomar una copa antes de regresar a casa.
Empezamos a quitarnos la ropa en cuanto traspasamos la puerta de mi apartamento, lo que quiere decir que cuando quisimos llegar a mi habitación, ambos estábamos completamente desnudos y deseando estar fundidos el uno en la otra. Apenas hubo palabras, solo sexo, pasión, deseo… Nos saboreamos hasta saciarnos, en un silencio apenas roto por nuestras respiraciones y gemidos. Mis manos, a veces lo acariciaban a medias entre necesidad y desesperación, quizá porque mi subconsciente sabedor de todas mis batallas mentales me hacía actuar así, haciéndome sentir el miedo de que en cualquier momento, lo nuestro llegará a su final. Ahora, exhaustos y saciados, él duerme mientras yo me peleo de nuevo con mis miedos y mis dudas, carcomiéndome por dentro sin tener la seguridad de que en realidad, haya hecho algo mal. Me pego a su pecho y, me abrazo fuertemente a él. Quien sabe si quizá, esta pueda ser nuestra última noche juntos…



7 comentarios:

  1. Estoy deseando que se lo diga, y que él le contesté que él también está y sea nuestro Jack, jajaja. Porfaaaaa dinoslo yaaaaaa. Esa mirada de su hermano no me ha dado buena espina.
    Un besillo.

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    1. No puedo decírtelo todavía María,jajajaja un poquito más de paciencia y muy pronto se sabrá todo!! Bruce no es trigo limpio!! ;)
      Gracias besin :))

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  2. Pobrecita Olivia, no tiene nunca mucho tiempo de relax; siempre van surgiendo nuevas cuestiones que la mantienen en guardia y al borde del ataque de nervios.

    Bueno, de momento todo marcha bien. Confiemos en que siga siendo así después de tener "la conversación" acerca del Lust :D

    Buen capítulo, Virginia!!

    Besitos.

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    1. Pues si Julia, su vida se va complicando de tal manera que la pobre mujer no tiene un respiro!! Ya veremos que pasa con esa conversación pendiente!!
      Gracias Besin :))

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  3. Magnífico capítulo querida Virginia. Besitos Intentaré no perderme el siguiente.

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  4. Esto se va resolviendo poco a poco, eso si que pasará con ellos cuando David sepa que se acostó en el club con su hermano?
    Porque esa es mi sospecha ....

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